Ecología
La Sierra de Gádor se levanta entre el Campo de Dalías y el valle del Andarax, con cumbres que superan los 2.200 metros (Morrón de la Lagunilla, 2.236 m). Es un macizo calizo y dolomítico de la cordillera Bética, salpicado de antiguas minas de plomo que marcaron su historia en el siglo XIX.
Su roca kárstica funciona como una gran esponja: el agua de la lluvia y la nieve se infiltra y alimenta los acuíferos de los que dependen los cultivos del Poniente almeriense. Por eso conservar la sierra es también una cuestión de agua.
En sus laderas conviven encinares relictos, pinares de repoblación y matorrales de alta montaña mediterránea con endemismos botánicos. Los cortados rocosos son territorio de rapaces como el águila perdicera, y los pedregales soleados, del lagarto ocelado.
